Por: Claudia Vasquez, Abogada.
Una quemadura grave puede tener un aspecto radicalmente diferente una semana, un mes o seis meses después de un accidente.
Precisamente por eso, los trabajadores lesionados no deben fiarse únicamente de su memoria.
Si sufre una quemadura en el trabajo, las fotografías pueden ayudar a documentar la evolución de la lesión. Las ampollas pueden desaparecer. El enrojecimiento puede atenuarse. Los injertos de piel pueden cicatrizar. Una cicatriz puede aplanarse, o bien abultarse, decolorarse o hacerse más visible.
Considere tomar fotografías claras de la lesión durante todo el proceso de curación.
Fotografíe la quemadura lo antes posible tras el accidente. Tome fotos desde diferentes ángulos y distancias. Utilice buena iluminación. Continúe documentando la evolución de la lesión. Guarde las fotografías originales y evite borrar las fechas u otra información disponible asociada a las imágenes.
Y lo que es aún más importante, las fotografías no sustituyen al tratamiento médico. Las lesiones por quemaduras deben ser evaluadas y tratadas por profesionales médicos, a quienes debe informar de sus síntomas con precisión.
¿Por qué es tan importante la documentación?
Porque meses después, la quemadura puede que ya no tenga el mismo aspecto que el día del accidente.
En una reclamación de indemnización por accidente laboral en Maryland que involucre cicatrices o desfiguración permanentes, la progresión y la apariencia duradera de la lesión pueden ser muy importantes.
Su piel puede sanar. Pero las pruebas no deberían desaparecer.